martes, 9 de septiembre de 2025

En uno de los tantos estados filosóficos impulsados por el acido lisérgico entendí que todos y todo venimos de un pensamiento, desde lo más pequeño hasta lo más complejo parte de un pensamiento.
Si nadie lo piensa no se puede crear, el pensamiento es el núcleo de todo.
Algún ser pensó nuestra existencia así como el carpintero pensó de que color y forma será su próximo mueble.
Esto se relaciona a que todo está creado por nuestra mente, el cerebro materializa las cosas y cada cerebro es diferente, cada mente piensa distinto, por ende cada mundo es un cerebro y vivimos realidades distintas.
A la vez se relaciona con el reciente descubrimiento del espacio, en la cual parece que las galaxias están conectadas por una red de energía parecido a la red neuronal del cerebro, como si fuéramos parte de un pensamiento de un ser superior.