Hace poco probé LSD de nuevo, una dosis más alta de la última vez (170 ug) ya que mis últimas experiencias fueron decepcionantes por lo cual decidí optar por los hongos.
La música transporta tu mente al lugar deseado mientras cada nota recorre tu cuerpo como si te abrazara.
Sientes realmente que estás vivo.
Luego me puse a reflexionar sobre las dimensiones, viendome a mi y a las personas como hormigas siguiendo su curso, la típica analogía para entender la simulación, la única forma de escapar es muriendo.
Entendí que por más que vea y entienda no moriré en ese momento, no hasta cumplir mi rol y poder reencarnar o mejor dicho trascender.